CRÓNICAS DE UN TIEMPO CIRCULAR
(2019–2021)
Crónicas de un tiempo circular reúne las primeras obras de una investigación pictórica que entiende la memoria no como un archivo del pasado, sino como un espacio en permanente reconstrucción. Los interiores, las arquitecturas y los paisajes que aparecen en estas pinturas no representan lugares reales; son escenarios donde distintas temporalidades conviven y se superponen.

El tiempo no aparece aquí como un tema de representación sino como una condición material de la pintura.
Las chapas oxidadas utilizadas como soporte conservan las huellas de procesos anteriores al acto de pintar. El desgaste, la intemperie y la corrosión no constituyen un efecto buscado, sino el registro de una transformación que ya estaba ocurriendo antes de la aparición de la imagen. La pintura comienza, entonces, sobre una superficie que posee memoria.
Lejos de ocultar esas marcas, las obras establecen un diálogo con ellas. Las figuras, los espacios y los símbolos no buscan imponerse al soporte, sino habitarlo, aceptando que la materia también participa de la construcción de la imagen.
Crónicas de un tiempo circular constituye el inicio de una investigación en torno al tiempo, la memoria y la permanencia, donde el soporte deja de ser un elemento pasivo para convertirse en el primer acontecimiento pictórico.

" Ceremonia secular" 2021 Acrílico sobre chapa tratada con oxido 125 x 100 cm
La contemplación
Contemplar no consiste únicamente en mirar. Es permanecer frente a una imagen el tiempo suficiente para que empiece a responder.
La contemplación exige una participación activa, una disposición a ser transformado por aquello que se observa.
Quizá por eso toda pintura sea, antes que una representación, una forma de conversación silenciosa.

" El juego de las sillas" 2021 Acrílico y óleo sobre chapa tratada con oxido 125 x 100 cm.
La materia
Antes de recibir la primera imagen, el soporte ya ha comenzado a transformarse. Las chapas oxidadas conservan la acción del tiempo, la humedad y el abandono. Esas marcas no funcionan como un fondo sobre el que luego se pinta, sino como una memoria material que participa desde el comienzo en la construcción de la obra. La pintura no cubre esas huellas; aprende a convivir con ellas.

"Satori" 2020 Acrílico, óleo y emulsiones sobre chapa tratada con oxido 200 x 150 cm ( Corea del Sur, colección particular)
El tiempo
Toda pintura comienza mucho antes del primer gesto y termina mucho después de la última pincelada. Entre ambos momentos el tiempo deja de ser una medida para convertirse en un material de trabajo. Las capas conservan la memoria de las decisiones, pero también de las dudas, las rectificaciones y los silencios que hicieron posible la aparición de la imagen.

"Perdido en el Xanadú" 2020 Acrílico y tintas sobre papel de alto gramaje 75 x 50 cm ( Estados Unidos colección particular)
"Nunca empiezo una pintura sabiendo exactamente cómo terminará. Trabajo hasta que la imagen deja de parecerse a la idea que la originó y comienza a adquirir una lógica propia. Ese momento, siempre incierto, es también el más fértil del proceso."

"Perdido en el Xanadú" 2020 Acrílico y oleo sobre tela 150 x 120 cm ( Corea del Sur colección particular)

"La Argentina de Dante" 2021 Acrílico tinta y carbonilla sobre papel 35x 50 cm
Sedimentos
La memoria no permanece intacta. Se transforma, se superpone y se desgasta con el tiempo. La pintura comparte esa condición. El deterioro nunca me interesó como efecto visual. Lo que me atrajo desde un comienzo fue descubrir que el tiempo podía dejar una huella visible sobre la materia antes incluso de que apareciera la pintura. Trabajar sobre esas superficies significó aceptar que el soporte también tenía algo para decir.

"La Argentina de Dante" 2021 Acrílico sobre chapa tratada 100 x 125cm



"Los estudios no anticipan la obra; participan de ella. Son el lugar donde la imagen ensaya sus primeras transformaciones."

"Crónicas del tiempo circular" 2021 Acrílico, óleo y emulsiones sobre chapa tratada con oxido 125 x 100 ( Corea del sur, Coleccion particular)
Permanecer
Frente a la velocidad con que las imágenes circulan y desaparecen, la pintura propone otra experiencia del tiempo. Permanecer frente a una obra implica aceptar la demora, la incertidumbre y la posibilidad de que el sentido no aparezca de inmediato. Esa resistencia a la inmediatez constituye, quizá, una de las formas contemporáneas de la contemplación.

"Como un frío que siempre vuelve" 2022 Acrílico sobre tela de 200 x 150 cm ( Buenos Aires, Coleccion particular)

"Esperando el ciclo" 2021 Acrílico sobre chapa tratada 75 x100 cm

"Presencia" 2020 Acrílico sobre chapa tratada con oxido 35 x 50 cm
"Antes de convertirse en pintura, la imagen atraviesa un territorio de pruebas, correcciones y silencios. Estos ensayos conservan la memoria de ese recorrido"








